enero 14, 2017

Historia Universal Asimov



Si algo bueno tiene para mi leer sobre  Historia es que al tiempo que voy leyendo crece la expectativa de llegar a ese pasaje que aun recuerdo por culpa de la profesora del instituto. En esto Isaac Asimov, en su Historia Universal, no defrauda, siempre llega.

Me gusta descubrir, en cada uno de sus libros, que los pueblos que actualmente viven en una tierra concreta, incluso dando nombre a esa tierra, no siempre lo hicieron y sorprenderme con su origen. Y me gusta, por curiosa, la explicación etimológica que Asimov hace de muchos de los nombres de pueblos y lugares:


“Los seguidores del Viejo de la Montaña fueron llamados hashishin («fumadores de hachís»). Para los europeos, este nombre se convirtió en la voz «asesinos».” 
 (Isaac Asimov, El cercano oriente, 1968)







Asimov es exhaustivo en los datos de principio a fin. Su desarrollo de la Historia es analítico y extenso y no olvida a ni uno solo de sus personajes: los gobernantes, los militares, los religiosos. Todos, no solo los más importantes o conocidos, todos. De ahí que en bastantes ocasiones, los pasajes sobre las dinastías sean una sucesión de entronizaciones, asesinatos-destierro-usurpación, sucesión, entronización, decapitación y vuelta a empezar.

Por eso tiene gracia cuando nada más empezar «La República Romana»(1965) escribe: «...pretendo relatar brevemente la primera parte de la historia romana...» y a continuación comienza el primer capítulo en el año 1000 antes de Cristo para terminar, 328 páginas después, con Augusto asumiendo el cargo de emperador en el año 27 a.C. Por el camino hace un repaso de todos y cada uno de los reyes de la ciudad cuando era la monarquía la que regía y, durante el periodo republicano, de cada uno de los gobernantes. No es un libro muy largo, no, pero «brevemente» no es el adverbio que Asimov debió haber usado.

A mi memoria esto le supone un problema: tiene que recordar, y, cuando ya he avanzado en la lectura, el nombre de ese famoso general bizantino que logró contener a las hordas rusas, lo he perdido para siempre. Culpa mía.






No pretendo ser historiador y todo lo que le pido a una lectura es que me sirva para desconectar la mente por las noches antes de dormir que es cuando práctico este sano hábito, y por supuesto, que me divierta. La Historia Universal de Asimov, por ahora, ha cumplido.

Tengo un pero. Asimov se olvidó del lejano oriente, de las Historia de Japón o China y ahora tengo que encontrar algún autor que me las explique. ¿Alguien tiene una idea?


Libros de la colección:

Los griegos (1965)
Los egipcios (1967)